Prosiguiendo con el tema:

“PRODUCIENDO LO BÁSICO”


Hijos con una percepción espiritual de cierta profundidad (entendimiento)

Los niños que nacen en el seno de la verdad de la Palabra—y cuyos padres son salvos en la verdad—gozan de una tremenda ventaja.  Como no son expuestos al mundo, sus mentes, a muy temprana edad, van captando y se van desarrollando para el entendimiento de lo espiritual.  Ya cuando llegan a cierta edad, aún en su niñez, tienen la visión clara de muchos conceptos de la Palabra y de la sabiduría Divina.  Esto es así al punto de que en algunos casos los hijos captan y disciernen ciertas cosas con mayor facilidad y rapidez que los padres.  La explicación para esto es que, a diferencia de los hijos, los padres en su niñez:

  1. No gozaron durante su crianza de una atmósfera espiritual, expuestos a la verdad; sino más bien se desarrollaron en un ambiente mundano, o
  2. Crecieron en un ambiente meramente religioso, donde la verdad no fue enseñada ni mucho menos vivida.

Y en cualquiera de estas condiciones, fueron expuestos a la corriente del mundo—quizá por lo menos por 20 años—y absorbieron, desarrollaron y retuvieron criterios que han operado como un freno a lo que es conforme a la mente de Dios.  Todo criterio contrario a la mente de Dios entorpece de alguna manera el entendimiento de la verdad.  Aparte de esto, muchas veces se da un fenómeno que realmente no debería ser: en algunos casos, la experiencia de uno o ambos padres declina después de casarse y tener a los hijos.  Entonces los hijos al crecer y desarrollarse en la vida santa por las enseñanzas de los mismos padres muestran un espíritu más noble que ellos.  No debería ser, pero hay casos en los cuales se dan estas situaciones.  Esto también se da cuando uno de los cónyuges, por ejemplo la esposa, llega a ser salva, y su influencia sobre los hijos es mayor que la del esposo, a tal grado que en ellos también se cristaliza la salvación.  Por tanto, si el padre logra ser salvo, por ejemplo, años después, los hijos ya le llevan la delantera, por así decirlo.

A todo esto, Dios espera que mientras los padres se encuentren cimentados en la verdad, parte del producto en los hijos, sean salvos o no, se manifieste en esa mentalidad acondicionada para percibir lo espiritual.  Muchos son vivos testimonios del freno ante la maldad que el entendimiento de los conceptos Divinos produjo en ellos hasta llevarlos a la salvación.

José y María sorprendidos de encontrar a Jesús entre los doctores de la ley.

Si quiere un buen consejo, derrame todo en ellos, no se abstenga de compartirles todo el consejo de Dios.  Invierta todo lo que pueda en esos espíritus, en esas mentes, aunque pequeñas, porque estamos lidiando con lo espiritual, y el Espíritu Santo provee un respaldo especial de entendimiento aun a esa temprana edad.  Recuerde siempre que no son muy niños para entender.  No nos engañemos: si a esa edad pueden absorber toda clase de enseñanzas depravadas y perversas provenientes de la basura de este mundo, al punto de ser astutos para lo malo, entonces tienen suficiente capacidad para entender lo que viene de Dios.

(Extracto del libro “PRODUZCAMOS LA TIERRA DE MIEL” Algunas imágenes no forman parte del libro. Imágenes tomadas de: FreeBibleimages.org)