Cuando yo hallé a Jesús era como un tesoro

211

La hermana Keerah Hyde de Guanaja, Honduras, aceptó a Jesús a los 10 años de edad.

Al preguntársele cómo era de niña, dijo que a veces era contestona y sus formas o modos de ser no eran las correctas.

¿Cómo fue su conversión?
En el tiempo de su conversión, su abuela quien lideraba la congregación de la iglesia de Dios en Guanaja realizaba una campaña o cultos y Keerah quien no había ido aún quería ir, ya que la campaña estaba en sus últimos días.

Ella fue en busca a una amiga para ir al templo, pero la amiga se quedó jugando; pero, de todos modos, ella decidió ir, aunque estaba triste porque iba sola.

En la campaña, no recuerda quién predicó, pero sabe que fue al altar para entregar su vida a Dios. Manifiesta que el entregar su vida a Dios fue como encontrar un tesoro. Por lo tanto, empezó a seguir a Cristo con todo su corazón, dispuesta a hacer todo, aunque más adelante tuvo retos.

Su primera decisión fue bautizarse y aunque habían bastantes niños salvos, con el tiempo ella fue quedando sola en el camino.

También tuvo retos en la escuela, ya que se vestía diferente a ellos y no andaba en las conversaciones de los otros adolescentes, motivo por el cual creció sin amigos.  Por supuesto que al estar sola se sentía triste, pero su decisión era de seguir a Jesús y no de hacerse la popular con sus compañeros.

Cuenta que los otros muchachos en la escuela hablaban muchas vulgaridades y siempre andaban hablando de noviazgo y hasta llegó un punto que la vincularon en noviazgo con un chico que ella ni conocía, pero ella no les hacía caso.

Usualmente, llegaba a casa rendida de la lucha en la escuela, pero no se desanimaba. Lo primero que hacía al llegar a casa, hasta con el uniforme puesto, era hincarse a orar y recobrar sus fuerzas en Dios.  Ella sabía que podía hallar fuerzas en la oración.

Otra de sus luchas era con sus maneras de ser, y eso aun después de haberle entregado su vida a Jesús. Ella cuenta que era muy celosa, y que tenía una amiga que se fue a la cuidad y ella la celaba ya que no estaba de acuerdo que siendo su amiga no podía disfrutar de su compañía.  Sin embargo, al paso del tiempo, al profundizarse en Dios, Él la santificó y la liberó de todo celo y envidia.

Otro de sus retos fue la televisión, pero Dios también la liberó de la adicción a la televisión, ya que le gustaba mucho.

De igual forma, le gustaba bailar dese niña y hallaba bastante placer en eso, pero halló que Dios da más placer que eso, porque cuando la música se apaga, se apaga el placer, se apaga la emoción, pero cuando tú tienes a Dios, hasta en los tiempos más amargos, en los tiempos de necesidad, tienes a un amigo en quién confiar, tienes a alguien que no te va a dejar, no te va a desamparar, y no importa quien esté contra ti, si tú eres fiel a Dios, él va a ser fiel contigo.

Al vivir con sus padres, a ella nadie la mandaba a leer su Biblia, orar o ir al culto. Ella lo hacía por su propia cuenta. Sin embargo, en un momento de su vida su abuelo falleció y ella quedó viviendo con su abuela, entre otras cosas para que ella no estuviera sola. Sin embargo, el vivir con su abuela la ayudó espiritualmente ya pudo ver y seguir sus ejemplos. Tal fue su crecimiento que hasta su abuela aprendió a recibir corrección de Keerah, la cual indica que aprendió de la humildad que veía en su abuela.

Durante varios años, la hermana Keerah fue usada dentro de la congregación siendo muy joven. A los 14 años comenzó a dar clases a niños pequeños en la escuela dominical.  A los 16 años empezó a exhortar. También ayudaba en las convenciones o campañas, yendo a hacer compras y mandados que su abuela le mandaba a hacer.  También, hay veces que iba a tocar la campana al templo y realizaba varias otras labores dentro de la congregación.

Pero hablar de Guanaja es hablar de la abuela de la hermana Keerah, quien fue pieza fundamental en la historia de la iglesia de Dios en aquel lugar.  El liderazgo de su abuela inició después que fuera a trabajar a Islas Caimán y le fuera muy mal allá.

Por tal motivo, se regresó a Honduras y encontró que el templo había estado cerrado por dos semanas. Ella reabrió el templo y la gente comenzó a asistir a los cultos, donde ella exhortaba.

Su hermana optó por ayudarla a conseguir un trabajo en Islas Caimán, pero ella prefirió no ir y dejar a los cientos de niños que iban a la Escuela Dominical.  Su abuela piensa que Dios fue quien permitió que no le fuera bien en Islas Caimán para que tuviera que regresar a Honduras y atender la obra. Afortunadamente, obtuvo ayuda de su hermana quien estaba en Islas Caimán.

La hermana Keerah aun piensa que en la iglesia de Dios necesitamos más evangelistas, predicadores y misioneros. Manifiesta que necesitamos más gente consagrada al Reino de Dios, gente con un peso, gente que vea la necesidad. Aboga por un amor por Dios que cuando uno vea la necesidad se pueda llenar el vacío. Piensa que, si el mundo puede tener a doctores o los maestros pueden estar consagrados, ¿por qué Dios no puede tener gente que se consagren a ayudar a otros a ser salvos y venir a la verdad?  Su peso siempre ha sido ver más evangelistas y pastores y siente que Dios podrá usar a las personas cuando sean vasijas preparadas.

Actualmente, a sus 24 años mantiene su salvación orando, ayunando, estudiando la palabra de Dios, leyendo libros de otros hermanos que confiaban en Dios, dando todo por el evangelio.

Y en las iglesias de Dios en Islas Caimán, ella exhorta, predica, canta, visita a los ancianos y ministra a los jóvenes.