¿Alguna vez se ha preguntado por qué, aun deseando hacer lo correcto, termina haciendo todo lo contrario? ¿Por qué existe una lucha interna constante entre el deseo de agradar a Dios y la realidad de caer repetidamente en el pecado? La Escritura responde a esta inquietud con una verdad profunda y muchas veces ignorada: la naturaleza pecaminosa del ser humano.
Este concepto, también llamado la carne, el viejo hombre o el pecado que mora en nosotros, es esencial para comprender la condición espiritual de la humanidad y la raíz del problema del pecado. Sin entender esta verdad, es imposible comprender correctamente la salvación, la santificación y la verdadera libertad en Cristo.
En este artículo examinaremos qué es la naturaleza pecaminosa a la luz de la Palabra de Dios, especialmente del capítulo 7 de Romanos, y veremos cómo la Biblia presenta tanto el problema como la solución divina.
1. ¿Qué es la naturaleza pecaminosa?
La naturaleza pecaminosa es la inclinación interna del ser humano a rebelarse contra Dios y contra todo lo que Él ha establecido. No se trata simplemente de malos hábitos o errores de conducta, sino de una condición espiritual heredada desde la caída de Adán.
La Biblia enseña que esta naturaleza está presente en todos los seres humanos desde su nacimiento:
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte… (Romanos 5:12).
Esta naturaleza es la raíz de la desobediencia, del orgullo, de la autosuficiencia y de toda resistencia a la voluntad divina. Cuando una persona vive en constante rebeldía, desacato o resistencia espiritual, esa conducta no es casual: es evidencia de que la naturaleza pecaminosa sigue viva y operando en su interior.
¿Estaba Pablo viviendo bajo la naturaleza pecaminosa en Romanos 7?
Uno de los errores doctrinales más comunes es interpretar Romanos 7 como una descripción de la vida cristiana normal. Muchos presentan al apóstol Pablo como un creyente derrotado que, aun siendo salvo, seguía esclavo del pecado. Sin embargo, una lectura cuidadosa del contexto bíblico demuestra lo contrario.
Romanos capítulos 6, 7 y 8 forman una unidad doctrinal. En el capítulo 6, Pablo enseña que el viejo hombre fue crucificado con Cristo. En el capítulo 8, proclama la vida victoriosa en el Espíritu. Romanos 7 describe la experiencia frustrante del hombre que desea hacer el bien, pero aún no ha sido liberado del dominio del pecado.
Pablo no está justificando una vida cristiana mediocre. Está mostrando el fracaso del hombre que intenta agradar a Dios sin haber experimentado la liberación interior que solo el Espíritu Santo puede producir.
3. La naturaleza pecaminosa habita en el ser humano
En Romanos 7:17-21, Pablo escribe:
De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí… porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.
Estas palabras revelan una realidad contundente: el pecado habita en el interior del ser humano. Pablo habla de “el pecado que mora en mí”, “en mi carne no mora el bien”, “el mal está en mí”. No se trata de una influencia externa ocasional, sino de una fuerza interna constante.
Mientras la naturaleza pecaminosa no sea erradicada, seguirá influyendo sobre la voluntad, los pensamientos y las acciones del individuo.
4. Produce una vida doble y conflictiva
Uno de los frutos más evidentes de la naturaleza pecaminosa es el conflicto interno. Pablo lo resume así:
Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado. (Romanos 7:25)
Esta es la condición de muchas personas religiosas: desean agradar a Dios, oran, asisten a la iglesia, pero viven atrapadas en una lucha interminable. Sirven a Dios con la mente, pero siguen siendo dominadas por el pecado en la práctica.
Este conflicto lleva a justificar el pecado con frases mal interpretadas, como: “Siete veces cae el justo”. Sin embargo, la Escritura no presenta la derrota como norma, sino como evidencia de un problema más profundo: la naturaleza pecaminosa aún gobierna.
5. Es la raíz de todos los pecados
Romanos 7:15–17 revela el origen del pecado:
Porque lo que hago, no lo entiendo… ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que mora en mí.
La mentira, la ira, el egoísmo, el adulterio y el orgullo no nacen de la nada. Todos brotan de una misma raíz. Así como el pecado estaba presente en el corazón de Caín antes de matar a Abel, la naturaleza pecaminosa impulsa constantemente al ser humano a actuar contra la voluntad de Dios.
En el siguiente video explicamos con mayor claridad qué es la naturaleza pecaminosa y cómo opera según la Escritura.
6. El hombre no puede vencerla por sí mismo
El ser humano puede proponerse cambiar, hacer promesas y tomar resoluciones sinceras, pero la Biblia es clara: no puede vencer la naturaleza pecaminosa por sus propias fuerzas.
Pablo lo afirma:
Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. (Romanos 7:19)
El problema no está solo en la conducta, sino en la raíz. Mientras esa raíz no sea arrancada, el ciclo del pecado continuará una y otra vez.
7. La buena noticia: puede ser vencida permanentemente
Aquí se manifiesta la gloria del evangelio. La naturaleza pecaminosa sí puede ser vencida, no por esfuerzo humano, sino por el poder de Dios.
¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. (Romanos 7:24–25)
La victoria no consiste en controlar el pecado, sino en ser liberado de su dominio. Por medio de la obra de Cristo y la acción del Espíritu Santo, el viejo hombre es crucificado y el creyente puede vivir una vida nueva.
Esto no es una experiencia reservada para unos pocos, sino una promesa para todo aquel que se rinde completamente al Señor.
Conclusión
La naturaleza pecaminosa es real, poderosa y destructiva. Habita en todo ser humano desde su nacimiento y es la raíz de todo pecado. Produce una vida doble, frustrante y espiritualmente estéril. Reconocer su existencia es el primer paso hacia la verdadera libertad.
Pero también hay esperanza. Jesucristo vino para destruir las obras del diablo (1 Juan 3:8). Por medio de Su Espíritu, el ser humano puede experimentar una transformación real, profunda y duradera.
Artículos relacionados sobre la naturaleza pecaminosa
Si desea profundizar aún más en este tema, le recomendamos leer los siguientes artículos doctrinales:
Preguntas frecuentes (FAQs)
¿Un cristiano puede vivir dominado por el pecado?
La Escritura enseña que la vida cristiana normal es una vida de libertad en el Espíritu, no de esclavitud al pecado.
¿Romanos 7 describe la vida del creyente?
No. Describe la frustración del hombre que desea agradar a Dios sin haber sido liberado del dominio del pecado.
¿La naturaleza pecaminosa se controla o se elimina?
La Biblia enseña que debe ser crucificada con Cristo, no simplemente controlada.
¿Por qué muchas personas religiosas siguen cayendo?
Porque el problema no está solo en la conducta, sino en la naturaleza interna.
¿Es posible vivir en victoria permanente?
Sí. Por medio de Jesucristo y la obra del Espíritu Santo, el pecado puede perder su dominio.
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