La unidad familiar no se logra meramente por convivir con otros dentro de un espacio físico.
Veremos diferentes aspectos prácticos que lo ayudarán a fortalecer...
¿Qué dice la Biblia sobre el matrimonio? En un mundo donde las instituciones humanas fluctúan, el matrimonio ha resistido la prueba del tiempo como...
Es necesario que logremos que nuestros hijos entiendan desde su temprana edad que existe solo una cabeza en el hogar.
Esta capacidad no se logra a la fuerza o con castigos; esto está ligado al tipo de relación que se desarrolla entre los padres y sus hijos.
Si a temprana edad se habitúa a los niños a la modestia en la vestimenta, ellos mismos la sostendrán como la norma en sus vidas.
La obediencia en el Señor a los padres es una exigencia divina que es justa, pero conveniente a los hijos, para que tengan una larga vida en esta tierra.
El tener conciencia de Dios como el único Ser Supremo, trabajará en los niños como un freno a la maldad, inspirándolos a la reverencia a Dios.
En el tiempo en el cual vivimos necesitamos ser padres con autoridad moral, que con solo nuestra presencia logremos frenar el mal en nuestros hijos; y alentarlos a que se esfuercen a hacer el bien.
El esposo debe amar a su esposa a tal grado de entregar su vida por ella cuando fuere necesario y vivir con ella sabiamente, dando honor a su mujer como a vaso más frágil, y como a coheredera de la gracia de la vida, para que sus oraciones no tengan estorbo.
Hay un tremendo valor en corregir a los hijos desde temprano.
Si se logra que obedezcan tan pronto se les habla, se habrá logrado mucho.
Sin embargo, todo comienza por los padres, quienes primero necesitan alinear sus vidas con Dios.












































