La unidad familiar no se logra meramente por convivir con otros dentro de un espacio físico.
Veremos diferentes aspectos prácticos que lo ayudarán a fortalecer...
La obediencia en el Señor a los padres es una exigencia divina que es justa, pero conveniente a los hijos, para que tengan una larga vida en esta tierra.
En el tiempo en el cual vivimos necesitamos ser padres con autoridad moral, que con solo nuestra presencia logremos frenar el mal en nuestros hijos; y alentarlos a que se esfuercen a hacer el bien.
Más allá del éxito material, los hijos necesitan dirección espiritual. Este artículo revela principios bíblicos que inspiran una crianza con propósito eterno.
En este breve estudio, descubrirás qué dice la biblia del divorcio, comenzando por la Ley de Moisés, pasando por las enseñanzas de Jesús y el apóstol Pablo.
Es necesario que logremos que nuestros hijos entiendan desde su temprana edad que existe solo una cabeza en el hogar.
La sujeción de la esposa es por tanto una virtud de dejarse llevar gustosamente por parte de su esposo. Pero es importante entender el por qué esto es así.
Hay un tremendo valor en corregir a los hijos desde temprano.
Si se logra que obedezcan tan pronto se les habla, se habrá logrado mucho.
Sin embargo, todo comienza por los padres, quienes primero necesitan alinear sus vidas con Dios.
El tener conciencia de Dios como el único Ser Supremo, trabajará en los niños como un freno a la maldad, inspirándolos a la reverencia a Dios.
El esposo debe amar a su esposa a tal grado de entregar su vida por ella cuando fuere necesario y vivir con ella sabiamente, dando honor a su mujer como a vaso más frágil, y como a coheredera de la gracia de la vida, para que sus oraciones no tengan estorbo.












































