Quizá no haga falta definir qué es el amor.

Después de todo, escogiste a tu pareja porque sentiste que la(o) amabas, ¿no es cierto?

Por donde sea que vamos, oímos frases como:

“tú me haces falta”

“solo tú me haces feliz”

“me heriste el corazón”

“contigo me siento bien”

Pero mejor hablemos acerca del amor y el matrimonio, o el amor en el matrimonio según la biblia.

Veamos el siguiente tema: “Cómo amar a tu esposa según la biblia”.

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
Efesios 5:25.

Es que el amor del esposo hacia su esposa debe ser del mismo calibre del amor con que Cristo amó a su iglesia.

En otras palabras, implica que para amarla así, debes tener el amor de Cristo en ti para poder proyectarlo hacia ella.

Lo que la gente no se da cuenta es que para que haya un matrimonio efectivo y que dé buenos resultados, es necesario cierta condición en la vida de ambos.

Y esa condición es una vida de santidad, en otras palabras ambas vidas siendo semejantes a la de Cristo.

Cuando Dios instituyó el matrimonio había una condición de pureza en ambos, en Adán y Eva. Así fue al principio y así Dios esperaba que fuera al paso de los años.

Pero independientemente que las cosas se hagan distintas hoy en día, dichas acciones no invalidan lo que Dios estableció al principio.

Esa es la razón por el cual Jesús repetía frases como “al principio no fue así“, dando a entender claramente que las cosas cambiaron después del inicio.

¿Pero qué implica el amor de Cristo?

Considera el siguiente texto en Romanos 5:8:

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

  • El amor de Dios mostrado a través del sacrificio de su hijo (la muerte)
  • El amor de Dios tuvo su máxima manifestación a través de la cruz

Y este valor es muy distinto a lo que la sociedad establece hoy, a lo que se escucha en las canciones populares, a lo que se canta y se baila, en donde todo está centrado en el placer individual y no en el otro ser al cual “supuestamente se ama”.

El hombre dice que ama, pero a la hora del sacrificio no está dispuesto a mover ni un solo dedo por ella.  Todo el beneficio apunta a él:

“me gustas tanto”

“tú me quemas”

“tú me haces feliz”

¡Eso es egoísmo¡

El esposo piensa en los beneficios que él quiere recibir de ella, y ella piensa en los beneficios que quiere recibir de él.

Y cuando se da la falla, entonces viene la separación porque:

“me dolió”

“me ofendiste”

“me heriste el corazón”

Pero esto es tan contrario al concepto del sacrificio en el amor, según la escritura mencionada.

Para el logro de aquel tipo de amor, se requiere la vida santa. Esto no es un imposible, no es un ideal inalcanzable porque en Romanos 5:5, vemos cuál es la intención de Dios cuando dice:

porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

En otras palabras, habrá amor en aquel corazón en quien more continuamente el Espíritu Santo.

Así pues, las características de un buen esposo en cuyo corazón el amor de Dios se ha derramado son las de I Corintios 13:4-8

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor nunca deja de ser;

Escuche ahora la primera enseñanza bajo el tema: “El amor del esposo”.


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