La Única Solución Al Gran Dilema De La Humanidad

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El dilema es el pecado, pero la solución está en Cristo.

Esta es la I parte de los mensajes bajo el tema:

La única Solución al gran dilema de la humanidad.

La mente de Dios no es solamente plantear el problema sino también la solución.

Dios tiene bajo juicio a todos los que incurren en pecado o maldad y al encontrarse en este estado de maldad, si la muerte los sorprende no habrá manera de salir de una eternidad en tormento.

En el libro de Romanos 1 hacia el final, hay una lista de males. Leamos el texto, desde el versículo 19 al 31:

“Estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia”.

Esta no es una lista exhaustiva de maldades, pero cualquier otra cosa que se asemeje o relacione a este tipo de males, también es considerado como maldad.

En 1 de Tesalonicenses 5:22 dice “Absteneos de toda especie de mal”, es decir, absteneos de todo lo que parece pecado.

El dilema consiste en que las tantas ocupaciones del diario vivir mantienen a las personas concentradas en otras cosas y no permiten que reaccionen ante la eternidad que les espera y el ser humano no puede reaccionar ante la gravedad de su condición porque está muerto en sus delitos y eternidad (Efesios 2:1-2).

Al hablar de las ocupaciones del diario vivir, nos referimos a cosas cotidianas como el trabajo, el deporte, los estudios, etc. Estas y muchas otras cosas acaparan la concentración de las personas de tal forma que se hace difícil percibir la inminente eternidad que se avecina.

Lo que el ser humano desconoce es que solo puede ser salvo cuando Dios propicia las condiciones para su reacción.

No siempre Dios estará trabajando para que el individuo reaccione por lo que es importante dar el paso cuando Dios está llamando ya que nadie se salva cuando quiere.

Humanamente hablando, el hombre no posee el poder para solucionar el problema del pecado, solo Dios tiene el poder para dar solución al dilema de la vida en el individuo.