En estos días en Panamá, se habla mucho acerca de “un encuentro con Jesús”.

Para tener una idea clara acerca de personas que tuvieron un encuentro con Jesús iremos a la Biblia, que es la palabra de Dios.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. II Corintios 5:17. 

Según aquella porción, estar en Cristo es una experiencia nueva, a tal grado que las cosas viejas dejan de ser y comienzan cosas nuevas.

Miremos los ejemplos de los siguientes 6 personajes y veamos si se cumplió en ellos la porción previamente mencionada.

Mateo el publicano

En tiempos antiguos, los publicanos recaudaban impuestos, sin embargo en Lucas 3:13 vemos que cobraban más de lo que estaba ordenado, por lo cual muchos eran ricos pero no apreciados por las personas por razones obvias.

“Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió”.
Mateo 9:9.

Consideremos lo siguiente: abandonar su trabajo, el sustento propio, y seguir a un hombre con menos recursos no es algo que comúnmente se hace. Algo tuvo que darse en el interior de Mateo para llevarlo a tal nivel de obediencia.

Pero seguir a Jesús no fue algo casual o momentáneo, pues éste formó parte de los 12 discípulos que Jesús mismo escogió para ir a predicar el reino de los cielos, sanar enfermedades, limpiar leprosos, resucitar muertos, echar fuera demonios, etc.

Si Juan el bautista respondió a los publicanos que dejaran de cobrar más de lo que debían cobrar, en otras palabras que dejaran de robar, y Jesús comisionó a sus doce discípulos para ir a anunciar el reino de Dios, entonces como publicano Mateo también debió hacer lo mismo.

Y la Biblia dice que cuando Jesús dio inició a su ministerio dijo:

“El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”. Marcos 1:15.

El arrepentimiento bíblico conlleva:

  • Estar profundamente contristado o triste por haber hecho una ofensa o pecado
  • El abandonar esa práctica ofensiva o pecaminosa.

De tal modo, que Mateo tuvo que haber hecho lo propio antes de ser considerado por Jesús como uno que pudiera llevar a otros las noticias del reino de Dios.

Si el único pecado que Mateo hacía era robar (esto es solo una suposición), al tener un encuentro real con Jesús fue capacitado para abandonar esa práctica pecaminosa, porque:

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Juan 1:12.

O sea, recibimos poder cuando creemos en Jesús.

Y en Efesios 4 del 22 en adelante habla acerca de esa pasada manera de vivir y del nuevo hombre.  La pasada manera de vivir es la vida del pecado, y el nuevo hombre representa aquel ser que ha sido renovado espiritualmente.

En el versículo 28 de la misma porción dice:

“El que hurtaba, no hurte más…”

Y de igual manera podríamos decir: el que mentía, no mienta más, el que peleaba, no pelee más, el que maldecía, no maldiga más, el que se entregaba a los placeres que Dios no aprueba, ya no lo haga más y así sucesivamente.

Zaqueo

Éste era otro recaudador de impuestos el cual luego de hacer un deliberado esfuerzo por ver a Jesús, dio testimonio ante muchos de los cambios que emprendería en su nueva vida.

En los 10 primeros versículos del capítulo 19 del evangelio según San Lucas, vemos que Zaqueo:

  • Era jefe de los publicanos y rico
  • Procuraba ver quién era Jesús
  • Corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle

  • Fue visto por Jesús mientas él iba pasando por el camino
  • Recibe lo que suena como una auto invitación de Jesús para posar en su propia casa
  • Recibe gozoso dicha invitación
  • Y puesto en pie declara:

“He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado”.

  • Es declarado salvo por Jesús, el cual indica que él había venido a buscar y salvar lo que se había perdido.

Si Zaqueo era rico, era porque él mismo había estado robando, lo cual como ya se sabe es pecado.

Pero llama la atención que las riquezas no suplieron el vacío del estado espiritual de Zaqueo.  Había dentro de él un clamor interno por algo más, de tal forma que él procuraba ver quién era el popular Jesús.

Y aquel personaje popular declaró lo siguiente:

“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” Lucas 9: 23.

“Si alguno quiere venir en pos de mí”: seguir a Jesús es una elección que se tiene que hacer. Nadie está forzado a ello.

“Niéguese a sí mismo”: para ilustrar esto, veremos otra declaración de Jesús:

“Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.” Mateo, 5:29-30.

En otras palabras, Jesús hace énfasis que cualquiera cosa que pudiera llevar al individuo a caer debería ser quitado de sí mismo. Por supuesto que esto se refiere al ámbito espiritual. Jesús no está ordenando a nadie que deshaga o se desprenda de sus propios miembros físicos.

Al ver el ejemplo de Zaqueo, aprendemos dos puntos importantes:

  • La práctica del pecado no satisface permanentemente el ser interior
  • Si hay un deseo de cambio, Jesús puede suplirlo, pero debe ser un deseo honesto y genuino de tal forma que lleve al individuo a deponer, o sea, a dejar la práctica de pecado en el cual incurría.

El endemoniado gadareno

En Lucas 8: 26-39 vemos el siguiente cuadro

  • Hay un hombre de la ciudad el cual esta endemoniado desde hacía mucho tiempo
  • No vestía ropa, no moraba en casa, sino en los sepulcros
  • Al ver a Jesús, se siente grandemente atormentado, pero reconoce que él es el Hijo del Dios Altísimo.
  • Este hombre era atado con cadenas y grillos pero él las rompía y era llevado por los muchos demonios que moraban en él hacia los desiertos
  • Mediante el poder de Jesús, los demonios son obligados a dejar su morada en el hombre e invaden un hato de muchos cerdos, los cuales se precipitan por un despeñadero al lago y quedan todos ahogados

  • Los moradores de la cuidad y los del campo hayan al que había estado poseído de demonios sentado a los pies de Jesús, vestido y en su cabal juicio
  • “Y el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le dejase estar con él; pero Jesús le despidió, diciendo: Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él”.

Está claro que estar lleno de demonios no es algo que proviene de Dios.

Sin embargo, considere lo siguiente:

“Jesús les respondió: “De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado”. Juan 8:34

Este hombre era esclavo de muchos demonios, pero fue liberado.

El que hace pecado también es esclavo de ese pecado, pero también puede ser liberado.

Este hombre fue publicando por toda la ciudad las grandes cosas que Jesús había hecho con él, lo que demuestra que su encuentro con Jesús resultó en el abandono de las cosas viejas y el inicio de las cosas nuevas.

La mujer samaritana

En el capítulo 4 del evangelio según San Juan hay una conversación entre Jesús y una mujer samaritana.

Durante la misma, Jesús le declara lo siguiente:

“Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”  

Luego, Jesús confronta a la mujer hablándole de la vida en adulterio que había llevado, teniendo nada más y nada menos que cinco maridos.

Más adelante, cuando él le declara que era el Mesías, es decir, el enviado que declararía todas las cosas, la mujer deja lo que estaba haciendo, interrumpe la conversación y va a la ciudad testificando acerca de Jesús.

La escritura cuenta que la gente en la ciudad creyó en Jesús por la palabra de la mujer.

Está más que claro que la vida en pecado de esta mujer no era un secreto en la sociedad. Sin embargo, el cambio en ella tuvo que ser grande, ya que sus palabras hicieron que samaritanos vinieran a Jesús (siendo él un judío) y los mismos le rogaron que se quedara con ellos por un tiempo.   Pero no solo eso sino que muchos lograron creer en él, reconociéndolo como el Salvador del mundo, el Cristo.  Cabe destacar, que judíos y samaritanos no se llevaban entre sí.

Esto nos lleva a la siguiere reflexión: un encuentro real con Jesús debe llevar al individuo a tal cambio que otros quienes dudaban de él o ella, no les queda otra opción que aceptar que dicho cambio se ha dado.

La mujer adultera

Nuevamente el libro de San Juan nos relata acerca de un encuentro con Jesús que produjo cambios.

En el capítulo 8 del mismo, algunos escribas y fariseos trajeron a Jesús una mujer sorprendida en el adulterio y poniéndola en medio, pretendían que Jesús dictara sentencia de muerte contra ella.

Como Jesús sabía que éstos estaban tentándolo, los retó a lanzar piedras contra ella si ellos estaban libres de pecado.

Sin embargo todos, comenzando por los más viejos hasta los postreros, acusados por sus conciencias, salían uno a uno de la presencia de Jesús quien quedó solo con la mujer.

El versículo once pone en evidencia algo que muchos necesitan oir. Cuando Jesús preguntó a la mujer si alguno la había condenado,

“Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más”.

No te condeno, pero vete y no peques más, es decir, no vuelvas a cometer adulterio.

Sabemos que Dios es justo, es decir, no nos pide algo que no podemos hacer.

Si Jesús, el Hijo de Dios le indicó que no pecara más, era porque había poder para dejar de pecar.

Y si había poder para dejar el adulterio un día, también había poder para dejar el adulterio por 7 días.

Y si había poder para dejar el adulterio por 7 días, el mismo poder estaba disponible para dejarlo por 14 días, es decir, por dos semanas, y así por un mes, y un año.

Y si mediante su encuentro con Jesús recibía poder de parte de él para dejar el adulterio, entonces también se puede dejar cualquier otro pecado no importa el que sea, porque la Biblia dice:

“Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría”. Judas 24.

El apóstol Pablo

El último de los personajes que veremos es el apóstol Pablo.

Pablo se describe así mismo como un perseguidor de la iglesia, como un blasfemo, e injuriador.

Antes de ser convertido, él impulsó campañas en contra de los cristianos, arrasando la iglesia, entrando casa por casa y arrastrando a hombres y a  mujeres entregándolos en la cárcel.

Durante el linchamiento de Esteban, el primer mártir de la era cristiana, Saulo (el cual luego fue llamado Pablo) consentía en su muerte y los que mataron a Esteban a punta de piedras, pusieron sus ropas a los pies de él.

Sin embargo, el capítulo nueve del libro de Hechos de los apóstoles narra cómo él tuvo un encuentro con Jesús a tal nivel que el versículo 20 cuenta que:

“En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios”.

Luego los versículos 21 – 23 dicen:

“Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?

 Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.

Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle”.


¿Y qué de usted?

¿Ha tenido un encuentro con Jesús dejando el pecado atrás?

En el mayor espíritu de sinceridad:

¿no le registra que aquellos que siguen pecando no han tenido un real encuentro con Jesús?

¿Qué va a hacer con respecto a lo que ha leído?

Si aún no ha experimentado este cambio, siga los pasos de estos seis personajes: de todo corazón arrepiéntase de sus pecados con la intención clara de dejar de cometerlos.

Jesús, el cordero de Dios, puede y quiere producir un cambio en su vida, de tal forma que usted también pueda decir:

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. II Corintios 5:17.

Tenemos una variedad de mensajes en audio y video los cuales puede acceder en esta misma página. Estos  pueden ayudarlo a comprender aún más lo que realmente implica un encuentro con Jesús.

De igual forma, le exhortamos a usar los canales de contactos en esta página para recibir ayuda espiritual.

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Que Dios haya ministrado a su necesidad, es nuestra oración.