Dios exige que los hijos obedezcan a sus padres.

Dios honra la obediencia en los hijos, aun cuando obedecen sin el sentimiento de obedecer.

En Romanos 1:30 vemos cómo entre otras cosas, la desobediencia a los padres es desaprobada por Dios y condenada por él, a tal punto que es catalogada como “digna de muerte” (versículo 32).

Mientras tanto al individuo le va bien, tiende a vivir sin temor a Dios, ignorando su llamado una y otra vez.

Dios le habla y el individuo lo ignora. Es más, a veces ni siguiera le registra que su vida está siendo de ofensa a Dios.

En muchos casos no es hasta que la calamidad toca y el individuo se encuentra en una condición miserable, que renacen los pensamientos hacia Dios, y comienza a clamar por ayuda.

Y qué de ti: ¿existe el temor a Dios en tu vida?

¿Qué tal si escuchas estos mensajes acerca de la responsabilidad primordial de los hijos, lo cual está íntimamente ligado con el temor a Dios?