Desde la creación hasta nuestros días, tristemente, la mayor parte de la raza humana se ha mantenido esclavizada bajo el yugo del pecado.

Aun hombres y mujeres que reclaman ser cristianos se ven incapaces de producir y testificar una vida consistente libre de pecado, admitiendo en su presente estado que aún pecan.

Muchos sin duda se preguntan: 

¿Puede el hombre vivir tal calidad de vida en Cristo, como aquella de constante victoria sobre el pecado?

¿Es posible en un mundo donde el mal ha penetrado cada rincón vivir como Cristo?

¿Puede alguien tener tal experiencia con Dios a tal punto que al final de cada día, en vez de pedir perdón por los pecados cometidos pueda elevar gratitud a Dios por su ayuda por el triunfo sobre toda tentación?

¿Puede el hombre vivir sin pecar todos los días de su vida?

¡Las respuestas a estas preguntas las encontrará en este artículo!

En la iglesia de Dios en Panamá hemos conversado con muchas personas a quienes se les dificulta aceptar estos conceptos como los verdaderos.

Hemos conversado con muchos quienes profesando ser cristianos se resisten a aceptar la veracidad de estos criterios porque han sido enseñados de otra forma.

También hemos hablado con otros que sin profesar ser cristianos aceptan que estos principios son ciertos.

Pero hemos presentado estos mismos criterios a un buen número de individuos al paso de los años quienes los han aceptado y tal como lo indica la parábola del sembrador, han producido a treinta, a sesenta, y a ciento por uno, ¡Gloria a Dios!

El propósito de esta publicación no es disputar.

Estamos 100% seguros que mediante el mismo le hacemos llegar al mundo la verdad pura y clara de las sagradas escrituras, la cual también le instamos a usted a escudriñar diligentemente. Pero eso sí: hágalo con un corazón abierto a percibir la voz de Dios, como dijera una vez Jesús:  

El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.
Juan 7: 17.
 

Es difícil ir en contra de aquel versículo, porque deja ver claramente que el que desea agradar a Dios buscará la manera cómo hacerlo.

También vemos el ejemplo de los hermanos de Berea que eran

más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.
Hechos 17:11.

Una porción más:

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
Juan 10:27.

Por lo tanto, si usted tiene la disposición de recibir claridad divina en relación a cómo vencer el pecado, está en el sitio correcto.

A continuación publicaremos un estudio completo de cómo vencer el pecado permanentemente.

Le instamos a tomar todo el tiempo necesario para escuchar, repetir, tomar apuntes y digerir esta información hasta su completa claridad.

Tenga en cuenta que su eternidad está en juego y depende del entendimiento de este material.

Presentamos:

La obra divina de salvación

I. El conocimiento de la verdad

II. La justificación, primera parte de la obra

III. La llenura del Espíritu Santo, segunda parte de la obra

IV. Una perspectiva final a considerar

Descargue: La obra divina de salvación

Me interesa saber qué piensas…