La humanidad necesita esperanza verdadera en medio de las diversas condiciones en las cuales vive como producto de la vida del pecado.

En Ezequiel capítulo 37 vemos cuando Israel estaba en cautiverio, y Dios le habló al profeta Ezequiel mostrándole una visión.

En la misma, Dios llamaba al pueblo de Israel “el valle de los huesos secos”, queriendo decir que su estado espiritual era de muerte.

Dicha muerte era tan seria como la desintegración y el desmembramiento de su estructura religiosa en cuanto a su relación con él, aunque ellos aún se consideraban como “el pueblo de Dios”, y pensaban que estaban intactos o bien ante él.

Pero Dios utilizó un método para ejercer misericordia y restaurarlos. Este método consistió en la profecía sobre aquellos huesos secos.

Al restaurarlos, se buscaba poner fin al mal que estaba en ellos. Ese mal era la muerte ocasionada por el pecado.

Aquel escenario es tan similar a la calamidad que está dándose en el mundo a causa del pecado.

Un aspecto muy relacionado al pecado es la corrupción, y ese término es oído en prácticamente todos los países: corrupción social, corrupción política, corrupción en los gobiernos, etc.

Es evidente que el conocimiento acerca de Dios que muchos tienen no está frenando la ola de corrupción que vemos a nuestro alrededor, ya que si todas las estructuras religiosas que hay estuvieran funcionando, los resultados serían muy distintos.

En el capítulo 1 del libro de Romanos tenemos un análisis preciso del mal de la sociedad, del mal de los países, del mal de los gobiernos, del mal de la humanidad.

¿Pero sabes cuáles son las 3 consecuencias de no atender este análisis preciso?

Te lo diremos en el siguiente programa de “La Verdad”.


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Las imágenes en esta publicación han sido tomadas de Free Bible Images.