¿Cómo mantener la fe cuando seguir a Cristo deja de ser algo cómodo y comienza a tener un costo?
Es una pregunta que muchos cristianos nunca se han visto obligados a responder. Sin embargo, para miles de creyentes alrededor del mundo, esa no es una reflexión teórica, sino una realidad que enfrentan cada día.
En China, numerosos cristianos continúan congregándose, predicando el evangelio y permaneciendo fieles a Cristo aun cuando hacerlo puede significar vigilancia constante, pérdida de su libertad o separación de sus familias. Lejos de tratarse de una historia del pasado, esta es una realidad que sigue desarrollándose en nuestros días y que plantea una pregunta profunda para todo creyente: ¿cómo mantener la fe cuando todo parece estar en contra?
El documental de SKY News, How China’s Communist Party is tightening its grip on Christianity, documenta, mediante testimonios, entrevistas e imágenes obtenidas durante una investigación periodística, la situación que enfrenta parte de la iglesia cristiana en China. Aunque el reportaje original fue realizado en inglés, a continuación encontrarás una lectura resumida en español que recoge los principales acontecimientos presentados en el documental, permitiendo comprender qué ocurrió y por qué miles de cristianos continúan perseverando a pesar de la persecución.
Pero este artículo busca ir un paso más allá de narrar los hechos. La historia de la iglesia perseguida en China también ofrece enseñanzas valiosas para quienes hoy desean saber cómo mantener la fe, fortalecer su vida espiritual y permanecer firmes en Cristo, incluso cuando enfrentan pruebas de distinta naturaleza. Después del resumen del documental, reflexionaremos sobre algunas de esas lecciones a la luz de la Biblia.
Una iglesia que sigue adelante pese a la persecución
Nunca ha sido fácil ser cristiano en China. Sin embargo, el documental How China’s Communist Party Is Tightening Its Grip on Christianity, producido por SKY News, muestra que para muchos creyentes la situación se ha vuelto especialmente difícil en los últimos años. A través de una investigación realizada dentro y fuera del país, el reportaje presenta el testimonio de familias separadas, iglesias vigiladas, pastores encarcelados y congregaciones que continúan reuniéndose a pesar del riesgo que ello representa.
La investigación comienza en Tailandia, donde el equipo periodístico logra acceder a un encuentro poco habitual: una reunión virtual de una iglesia china perseguida. Allí participan más de mil quinientos creyentes, aunque la inmensa mayoría mantiene apagadas sus cámaras por temor a ser identificados. Para muchos cristianos en China, esta ha pasado a ser la única forma relativamente segura de congregarse.
Entre los participantes se encuentra Cherry, miembro de la Iglesia Zion, una congregación protestante que no cuenta con el reconocimiento oficial del gobierno chino. Durante años, esta iglesia se reunió libremente, pero las autoridades terminaron cerrando sus instalaciones, obligando a sus miembros a continuar sus reuniones de manera clandestina, principalmente a través de internet.
Cherry explica que incluso esas reuniones virtuales son constantemente vigiladas. Con frecuencia aparecen personas que interrumpen las transmisiones con mensajes ofensivos o intimidatorios, mientras animan a los creyentes a ser leales al Partido Comunista antes que a Cristo. Para ella, estos ataques no parecen simples comentarios aislados, sino parte de un ambiente permanente de presión e intimidación.
El costo de permanecer fiel
Detrás de esas reuniones virtuales existe una realidad mucho más dolorosa. Cherry relata que su esposo, pastor de la Iglesia Zion, fue arrestado junto con otros diecisiete líderes de la congregación durante un operativo realizado de madrugada. Funcionarios del gobierno llegaron hasta su vivienda, presentaron un documento oficial y se lo llevaron detenido. Desde entonces permanece bajo custodia, acusado de fraude, un cargo que, según presenta el documental, también ha sido utilizado contra otros dirigentes cristianos.
Aunque ella siempre supo que seguir a Cristo podía implicar riesgos, reconoce que nunca se está realmente preparado para vivir una situación así. Poco tiempo después recibió advertencias de que ella también podía ser arrestada. Temiendo por la seguridad de su hijo, tomó la difícil decisión de abandonar China.
El documental muestra el profundo impacto emocional que aquella decisión tuvo sobre su familia. Su hijo comenzó a sufrir pesadillas y temía que su madre también fuera llevada a prisión. Ambos extrañaban profundamente su hogar y la vida que habían dejado atrás. Sin embargo, comprendían que regresar significaba exponerse nuevamente al peligro.
Lejos de tratarse de un caso aislado, la investigación revela que el arresto de los dirigentes de la Iglesia Zion formó parte de una operación mucho más amplia. En distintas regiones del país otras iglesias también fueron objeto de redadas, detenciones y cierres, en una campaña que afectó a numerosas congregaciones independientes.
Cuando congregarse se convierte en un riesgo
El documental explica que, aunque China afirma proteger la libertad religiosa, solo reconoce oficialmente aquellas iglesias que aceptan permanecer bajo la supervisión directa del Estado.
Muchas congregaciones funcionan dentro de ese sistema. Sin embargo, otras consideran que la iglesia debe conservar su independencia y rechazan someter su enseñanza y funcionamiento al control gubernamental. Son precisamente estas congregaciones las que suelen ser conocidas como iglesias en casas o iglesias clandestinas.
Con el propósito de comprender mejor esta realidad, el equipo de SKY News viaja hasta la provincia de Zhejiang, una región conocida por algunos como “la Jerusalén de China” debido al elevado número de cristianos que viven allí.
Durante el recorrido visitan varias iglesias y descubren una situación que se repite constantemente. En algunos templos observan banderas nacionales, cámaras de vigilancia y una marcada disposición a cumplir cuidadosamente todas las normas establecidas por las autoridades. Aunque las congregaciones continúan funcionando, los pastores transmiten la impresión de caminar sobre una línea muy delgada, procurando evitar cualquier conflicto con el gobierno.
Esa sensación queda confirmada en varias ocasiones. Apenas unos minutos después de iniciar conversaciones con distintos líderes religiosos, comienzan a recibirse llamadas telefónicas de funcionarios gubernamentales. Los periodistas concluyen que sus movimientos están siendo monitoreados casi en tiempo real. Poco después se les solicita abandonar los lugares que visitan.
A medida que continúan investigando, encuentran también edificios donde las cruces han sido retiradas, iglesias que prefieren pasar desapercibidas y personas que se niegan a responder cualquier pregunta por temor a las posibles consecuencias. El silencio y la prudencia parecen haberse convertido en parte de la vida cotidiana de muchas comunidades cristianas.
Demoliciones, vigilancia y un control cada vez mayor
A lo largo de la investigación, el equipo periodístico también documenta otro aspecto que preocupa a muchos creyentes: la demolición de iglesias. Aunque no se trata de una práctica generalizada en todo el país, el documental muestra varios casos en los que templos cristianos fueron derribados por orden de las autoridades.
Uno de ellos corresponde a una enorme iglesia demolida años atrás bajo el argumento de supuestas violaciones a las normas de construcción. En otro lugar, los periodistas visitan el terreno donde anteriormente se levantaba otra congregación. Allí apenas queda evidencia de que alguna vez existió un templo. El edificio ha desaparecido y solo un pequeño lugar provisional sirve ahora como punto de reunión para la congregación mientras espera, sin fecha definida, la construcción de una nueva iglesia.
Durante el recorrido también resulta evidente el temor con el que viven muchos habitantes. Algunas personas reconocen que antes existían más iglesias o que determinadas congregaciones fueron demolidas, pero inmediatamente guardan silencio cuando otros les piden que no continúen hablando. Nadie parece sentirse completamente libre para conversar sobre estos acontecimientos.
Después de visitar numerosas comunidades cristianas, el equipo de SKY News llega a una conclusión preocupante. Aunque resulta difícil medir el verdadero alcance de las restricciones debido al silencio que rodea el tema, la impresión general es que el espacio para practicar el cristianismo de manera independiente del Estado se ha reducido considerablemente.
El documental también menciona que el gobierno chino ha impulsado un proceso conocido como “sinización” de la religión. Bajo esa política, las iglesias deben demostrar lealtad al Partido Comunista, utilizar únicamente plataformas autorizadas para sus actividades religiosas y sujetarse a regulaciones cada vez más estrictas. Entre ellas se encuentra la prohibición de enseñar doctrina religiosa a menores de edad mediante determinados medios.
Para ofrecer una perspectiva más amplia, la investigación entrevista a Bob Fu, fundador de una organización dedicada a documentar la persecución de cristianos en China. Según su valoración, el país atraviesa uno de los momentos más difíciles para la iglesia desde el final de la Revolución Cultural. A su juicio, el gobierno considera cualquier organización independiente como una posible amenaza y procura mantener bajo control todas las estructuras sociales, incluidas las religiosas. El gobierno chino, por su parte, rechaza categóricamente esa interpretación y sostiene que la libertad religiosa continúa estando protegida.
El lugar que las autoridades no querían mostrar
En la parte final del documental, los periodistas emprenden un último recorrido hacia una localidad donde, apenas unas semanas antes, una iglesia había sido demolida después de enfrentarse públicamente a las autoridades. Antes de llegar, toman varias precauciones con la intención de evitar ser seguidos, conscientes de que el lugar al que se dirigen es especialmente delicado.
Según explica el reportaje, aquella congregación había rechazado colocar una bandera china dentro de sus instalaciones. Poco tiempo después, su cruz fue retirada por la fuerza y varios de sus dirigentes fueron arrestados.
Al llegar, todo parece transcurrir con normalidad. Sin embargo, esa sensación desaparece rápidamente. Los periodistas advierten que varias personas siguen cada uno de sus movimientos mientras intentan localizar el lugar donde anteriormente se encontraba la iglesia.
Finalmente encuentran el terreno. Allí donde antes se levantaba el templo solo queda un espacio completamente vacío. No hay edificio, ni cruz, ni señales visibles de la congregación que durante años se reunió en ese lugar. Cerca del sitio también se observa una importante presencia policial.
La tensión aumenta cuando el equipo intenta grabar imágenes. Poco después comprenden que es necesario abandonar el lugar de inmediato. Mientras se dirigen al vehículo reciben instrucciones entre ellos para salir cuanto antes. Sin embargo, una vez dentro del automóvil descubren que varias personas rodean el vehículo e impiden temporalmente su salida. Para los periodistas, aquel episodio constituye la demostración más clara de la sensibilidad con la que las autoridades manejan cualquier intento de documentar la situación de las iglesias independientes en China.
Una pregunta que también interpela a la iglesia de hoy
El documental concluye regresando a la historia de Cherry y de tantos otros creyentes que han debido abandonar su país o continuar practicando su fe bajo constantes restricciones. Aunque algunos han encontrado refugio fuera de China, muchos de sus familiares permanecen encarcelados o continúan enfrentando un futuro incierto.
A lo largo de toda la investigación, el gobierno chino sostiene que la libertad religiosa está garantizada. Sin embargo, las imágenes, los testimonios y las experiencias vividas por el propio equipo periodístico presentan una realidad que invita a reflexionar.
Más allá del contexto político, el documental deja una pregunta que trasciende las fronteras de China. Mientras miles de creyentes continúan congregándose aun cuando hacerlo puede costarles su libertad, quienes disfrutamos de libertad religiosa debemos preguntarnos cómo responderíamos si algún día seguir a Cristo tuviera un costo semejante.
Y quizá esa sea la mayor enseñanza que deja este reportaje. Antes de preguntarnos qué está ocurriendo con la iglesia en China, también conviene preguntarnos cómo estamos viviendo nuestra propia fe mientras todavía tenemos la libertad de hacerlo.
Lo que la iglesia perseguida en China puede enseñarnos
1. La fidelidad a Cristo puede tener un precio
El documental muestra creyentes que perdieron sus iglesias, fueron vigilados, encarcelados o incluso tuvieron que abandonar su país por mantenerse firmes en su fe. Aunque esa realidad puede parecer lejana, Jesús advirtió que quienes decidieran seguirle también enfrentarían oposición: “Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán” (Juan 15:20). La pregunta no es si todos sufriremos la misma persecución, sino si permaneceremos fieles cuando nuestra fe implique algún costo.
2. Dios nunca abandona a los que permanecen firmes
Cherry perdió su hogar y fue separada de su esposo, pero nunca expresó haber perdido su confianza en Dios. Esa confianza recuerda una de las mayores promesas de la Biblia: ninguna prueba puede separar al creyente del amor de Cristo (Romanos 8:35-39). Las circunstancias cambian, pero la presencia de Dios permanece. Esa seguridad es uno de los pilares sobre los cuales un cristiano puede mantener la fe en medio de cualquier dificultad.
3. La iglesia no es un edificio
Uno de los aspectos más impactantes del documental es ver iglesias demolidas y congregaciones obligadas a reunirse por internet o en secreto. Sin embargo, la iglesia no desapareció. Los edificios fueron destruidos, pero los creyentes continuaron adorando a Dios. Esto recuerda que la verdadera iglesia está formada por personas que permanecen unidas a Cristo, aun cuando las circunstancias les impidan reunirse de la manera acostumbrada.
4. Debemos valorar la libertad que hoy tenemos
Mientras muchos cristianos chinos arriesgan su libertad simplemente por congregarse, millones de creyentes en otros países pueden hacerlo sin temor. Esa diferencia debería despertar gratitud, pero también responsabilidad. La libertad para adorar a Dios no debe llevarnos a la indiferencia, sino a aprovechar cada oportunidad para congregarnos, crecer espiritualmente y servir al Señor mientras aún podemos hacerlo.
5. Oremos por quienes hoy sufren por causa de Cristo
La persecución contra los cristianos no pertenece únicamente al pasado. Aún hoy existen hermanos que enfrentan prisión, amenazas y restricciones por seguir a Jesús. La Biblia nos llama a acordarnos de ellos como si nosotros mismos estuviéramos padeciendo junto a ellos (Hebreos 13:3). El documental nos recuerda que detrás de cada noticia hay familias reales, iglesias reales y creyentes reales que necesitan las oraciones del pueblo de Dios.
Video original del documental (en inglés)
Cómo mantener la fe: una reflexión final
Aprender cómo mantener la fe implica mirar más allá de nuestra propia realidad. La historia de la iglesia perseguida en China nos recuerda que seguir a Cristo vale la pena, aun cuando tenga un costo.
Si deseas fortalecer tu fe y estudiar la Palabra de Dios junto a otros creyentes, te invitamos a participar en nuestros estudios bíblicos presenciales o por Zoom. Será un gusto compartir contigo y seguir creciendo juntos en Cristo.
